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El rugby social, ejemplo y caricias


El rugby argentino ha hecho, y lo sigue haciendo, un culto a los clubes. Porque todo nace ahí. Se aprende a jugar, pero antes se aprende a forjar todos los preceptos que vienen del deporte -de la vida misma, en realidad- y que el rugby los hizo carne. Vienen los clubes y, después, todo lo demás. Los Pumas son lo que son por los clubes, y no al revés. Pero también es cierto que luego del Bronce conquistado en la Copa del Mundo de 2007 se produjo una expansión hacia sectores no tradicionales del rugby que derivó en la aparición de nuevos clubes, la mayoría de ellos ubicados en barrios y zonas del país con necesidades básicas insatisfechas. Fue el punto inicial para el que se hace llamar rugby social.

En ese nuevo escenario, hay decenas de ejemplos en todo el país. Se crearon espacios denominados para la inclusión, aunque el rugby, en su esencia, es un juego inclusivo. Uno de ellos es el Guernica Rugby Club, que la semana pasada cumplió 7 años de vida. Es un proyecto iniciado en el partido Presidente Perón, a 36 kilómetros al sur de la ciudad de Buenos Aires.

Guernica Rugby Club comenzó su sueño en un potrero de las calles 116 y 115 y con apenas un puñado de vecinos. Poco después se trasladó al Polideportivo, a una cancha de fútbol adaptada para el rugby, con la colaboración de la Municipalidad. Hoy, sus cultores son más de 150, con equipos infantiles, juveniles, un plantel superior y otro femenino. Ya iniciaron los trámites para tener personería jurídica y la meta más ansiada es poder ser parte de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA).

¿Qué le impide a Guernica Rugby Club integrar la URBA? La enorme mayoría de sus jugadores no tiene obra social ni dinero para realizarse los aptos médicos. Ese es el objetivo que persiguen en estos tiempos: conseguir médicos que se acerquen al club o algún convenio que los ayude a dar ese paso. Mientras tanto, juegan con otros equipos que tampoco están en la URBA -en general, a través de Botines Solidarios, creada por el ex Puma de Ignacio Corleto- o con otros clubes que quedan libres.

"Nos entrenamos los martes y jueves por la noche, no para estar mejor preparados, sino porque así los chicos tienen dos días y unas 4 horas para estar contenidos, ya que muchos de ellos están en la delincuencia y en la droga", cuenta Agustina Burdiso, quien trabaja en el club y es hija de Miguel, uno de los fundadores de Guernica RC. El municipio Presidente Perón posee un triste récord: su NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas) es el más bajo del conurbano bonaerense.

Con una luz artificial con la que apenas se alcanza a ver la pelota, los chicos de Guernica se divierten y aprenden las habilidades del rugby. Están contenidos. Pasa en un club.

 

Nota: La Nación, www.canchallena.com.ar

Autor: Jorge Búsico

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